La historia que te contaré, muy pocos la han leído, y otros pocos la han escuchado. Y he de confesar que hasta ahora nadie me ha creído. Decidí escribirla, tal vez pensando en esa sugestión mágica que aveces tiene la palabra impresa en el papel.
Comenzó una tarde de diciembre, una tarde gris e invernal. Durante la mañana había hecho un frío abismal y no hice más que fumar un poco de hierba muy buena, en una pipa que pertenecía a mi abuelo.
Me senté en el filo de una cuchilla oxidada y tomé un libro que flotaba sin tiempo o razón. Leía y fumaba, como si no hubiese algo más que hacer en mi miserable existencia.
En el viaje literario no pude dejar de sentir que las letras perdidas en el tiempo del libro, estaban únicamente dirigidas a mi. Exploré sensaciones abrumadoras, y pensamientos aún más delirantes...
Cuando decidí que ya era tiempo de salir del viaje literario, un ser extraño entre el laberinto de letras que se creo en el libro flotante, Se presento como "El Ser del Espacio Imaginativo"
Tal fue mi asombro que sin dudar le dije: -Llévame contigo, quiero ser como tú, quiero...- No terminé de hablar cuando el me interrumpió diciéndome: -Tranquila, ahora tu eres parte del espacio, siempre lo has sido, y lo eres más ahora, que el deseo ha nacido de tu corazón...
(In The Mirror: Maya Deren)

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