martes, 25 de octubre de 2011

Y bien...

Sentada frente a nada (sintiendo nada) descubrí un día que me encuentro en un sinfín de universos paralelos donde las mañanas me convierten en un ser extraño con ganas de devorar cada adjetivo al viento.
Mis atardeceres, en cambio, los veo esconderse entre tantas palabras olvidadas: amnesia de mi propio ser.

Con la presencia de la noche permito la apertura de mi garganta para la disección de cada pensamiento inútil, pero mis ojos no logran abrirse en la obscuridad.
La irrealización de los sueños me puede conducir a la irremediable defunción,pero claramente mi mente sabe que enfrentar situaciones limite es una de las formas en las que surge el pensamiento.

Amo irrefutablemente la mente humana ,imperfecta, libre, sin limites.

(Coffe & Cigarettes)

viernes, 21 de octubre de 2011

La espera infinita.

Silencio: -Bueno niña. es tiempo de dejarte a la deriva-
Geraldine:-¿ Silencio, dónde te puedo encontrar de nuevo?
Silencio: -En un laberinto de delirios, ahí estaré siempre, esperandote.-



Yo, la Soledad.

Lo recuerdo bien, justo una tarde de verano, al sentirme sola en esta caótica ciudad de México, caminé por largas horas entre las calles que pisaba en mi juventud; "Emiliano Zapata" " Francisco Javier Mina" y "Manuel Salazar". Ahora no recuerdo más calles...

Iba siempre buscando algún rostro rostro que me resultara conocido, un rostro con el que alguna vez compartí parte de mi vida, un rostro que sin dudarlo me verá desde lejos y al instante me reconocerá para decirme; -"¡Que alegría verte!"-

Pero mi búsqueda fue absolutamente en vano. Fue una perdida irreparable de mi tiempo, un turbio agotamiento de mi ser...

Ahora me resigno a caminar cabizbaja, sin espera alguna. Ya no hay tiempo que pueda ser malgastado en mi vida, mi vida se ha consumido, como el cigarrillo abandonado en un vagón del metro. Me he resignado a divagar, sin una pizca de esperanza entre mis labios...

Ya es de noche y mi rumbo incierto aún no concluye. Y cuando tuve la casi insaciable sed de derramar mi sangre con una escopeta, alguien tocó mi hombro y oí una voz, la cual reconocí de inmediato y dijo: -"Aqui estoy, no termines con tu fiel compañía. Yo, la Soledad"-.


Cerrando los ojos, todo puede ser observado...

Tengo unas cuantas monedas en mi bolsillo izquierdo, el derecho esta roto. Recuerdo haber visto una vez, estando en mi recamara , que una cochinilla con una hooka, lo rompió. Eso sucedió porque la cochinilla empezó a hablarme una noche de Septiembre, me decía: -Yo soy tú, pero tú no eres yo, ahora dame 5 mil euros- Terminó de hablar y me roció la cara con todo su maldito humo, procediente de ese aparatejo.

Mi única reacción -por lógica- fue pensar, este maldito afán mio de imaginar cosas. Reí por un par de minutos por tal incoherencia en mi imaginación, y ella en busca de sus 5 mil euros se comió la tela de mi bolsillo. Ahora siempre llevo conmigo 5 mil euros para dárselos a alguna maldita cochinilla....

Ahora no estoy en mi cuarto, no se que lugar es este, no se el nombre, no se que tan lejos estoy de casa, no se por que o como llegue aquí....
El sitio es raro, el suelo tiene un aspecto curioso, me recuerda la obra clásica de Salvador Dalí "La Persistencia de la Memoria". Es verdad, hay relojes por doquier, solo que estos no son como la pintura; callados e inmóviles. Aquí los relojes se mueven y emiten un ruido catastrófico. Hay criaturas navegando por los suelos, los planetas parecen correr en el cielo, pasan tan cerca que si das un salto puedes estar en otro planeta... Es hermoso.

No se donde estoy pero me fascina tanta obscenidad. No se de que otro modo decirle a lo que veo. Me parece obsceno que nadie más sea capaz de ver esto.
Los árboles, ¡Que magníficos árboles!. Adquieren formas humanas poco a poco, es ver nacer el alma de la vida. Ahora se ha creado un baile, los árboles bailan y me uno a ellos, me siento un árbol, parezco un árbol... ¡Me convertí en uno! ¡Que deleite!

De pronto todo se fusiona en uno solo. Relojes, animales, aves, suelo, árboles flores. La mezcla esta lista para crear algo nuevo...

Cierro los ojos por unos segundos, y de me dí cuenta de que ya no soy un árbol, dejé ese orgasmo mental atrás. Ahora vuelvo a ser yo, pero estoy al borde de una pirámide al revés, es decir la base queda hacía el cielo, y la punta esta clavada en el suelo. Dentro de mi encontré el equilibrio mental que necesitaba para estar justo en ese sitió...

Alguien apareció delante de mi, y le pregunte su nombre, me dijo Luis y sonrió. Se sentó a mi lado y no hicimos más que fijar nuestra mirada en el espacio exterior. Después llego una chica, lo noté por el tamaño de sus senos, y sin que Luis o yo le preguntáramos su nombre se presento como Maya. Y así poco a poco la pirámide se poblaba de más y más gente, de todas las razas y edades. No solo soy yo contra el mundo...

De pronto, vuelvo a mi recamara....
No hay cochinillas, no hay Dalí, no hay árboles que bailan, no hay cosas moviendose, no hay pirámides al revés, no hay nada, solo yo. ¿Acaso es de nuevo mi imaginación? Ya no tengo ni idea...


No fue un sueño...


La historia que te contaré, muy pocos la han leído, y otros pocos la han escuchado. Y he de confesar que hasta ahora nadie me ha creído. Decidí escribirla, tal vez pensando en esa sugestión mágica que aveces tiene la palabra impresa en el papel.


Comenzó una tarde de diciembre, una tarde gris e invernal. Durante la mañana había hecho un frío abismal y no hice más que fumar un poco de hierba muy buena, en una pipa que pertenecía a mi abuelo.


Me senté en el filo de una cuchilla oxidada y tomé un libro que flotaba sin tiempo o razón. Leía y fumaba, como si no hubiese algo más que hacer en mi miserable existencia.


En el viaje literario no pude dejar de sentir que las letras perdidas en el tiempo del libro, estaban únicamente dirigidas a mi. Exploré sensaciones abrumadoras, y pensamientos aún más delirantes...


Cuando decidí que ya era tiempo de salir del viaje literario, un ser extraño entre el laberinto de letras que se creo en el libro flotante, Se presento como "El Ser del Espacio Imaginativo"


Tal fue mi asombro que sin dudar le dije: -Llévame contigo, quiero ser como tú, quiero...- No terminé de hablar cuando el me interrumpió diciéndome: -Tranquila, ahora tu eres parte del espacio, siempre lo has sido, y lo eres más ahora, que el deseo ha nacido de tu corazón...



(In The Mirror: Maya Deren)

lunes, 10 de octubre de 2011

Ella es solo una niña...

Aprendió a fumar, tiene sexo con desconocidos cada maldita noche.
Se maquilla, usa medias y mini fladas. Su corazón ya está roto.

Ella es solo una niña, y baila en las madrugadas cuando nadie la ve.
Ella parece un cenicero, sus dientes ya no brillan cuando sonrie.
Esa sonrisa se ha ido, sus sueños se han ido.
Solo espera pacientemente, la llegada de alguien. Alguien que no conoce.

El sabor a su primera vez, le hace volver a recordar la inocencia que no volverá...

Nadie piensa en ella, nadie la ama, nadie le obsequia una sonrisa, un suspiro.Está sola.
Cada mañana, mira su espejo con la esperanza de volver a observar en ella, su calida sonrisa,
su alma alegre, sus juegos y bromas, sus pensamientos, sus anhelos...

En las tardes, mira hacía la ventana, esperando la llegada de sus padres.
Espera a que ellos la consuelen, espera a que ellos sequen las lagrimas que no ha derramado,
lagrimas que no han escurrido por sus delicadas mejillas...

Su boca, rostro, brazos, piernas, vientre, vágina, estan repletas de telarañas.
Ella es solo una niña y usa el plumaje de aves hermosas,para remover cada una de las hebras de la seda de araña.

Así es ella, nadie sabe su nombre.
Nadie la ve...
Nadie la escucha...
Nadie la siente...

Solo unas miserables monedas terminan con su delirio...

El ave de los sueños...

Hace un par de noches, desperté asombrada. Me era muy difícil comprender las actitudes humanas y los comportamientos que solían ser normales para mi... Es como si en una noche todo cambiara, dejé de sentirme humana. Como si todo lo cotidiano, y todo lo relacionado con humanos dejara de existir en mis conocimientos esa noche...
Y todo eso, se debe a un sueño. El sueño era más o menos así :

Yo vivía en un edifico muy alto, como de unos 30 0 35 pisos, y para subir tenía que usar un elevador muy elegante, con diferentes panoramas creados por espejos. Para ir desde la planta baja hacía el último piso ( que es donde vivía ) solo eran como 4 segundos en el ascensor. Y mientras esto pasaba, sentía que al subir, mis órganos internos trataban de salir de mi cuerpo.

Al llegar al último piso, ( extrañamente ) había muchas montañas, lagos, árboles inmensos...
Todo estaba lleno por naturaleza, y el clima cambiaba cada vez que dabas un paso, así pasaba de estar en un clima húmedo, a un clima de congelación.

Un día, mientras mi madre hacía de comer, me decía que jamas diera más de 1000 pasos fuera de casa o me volvería loca... Y la noche llegó cuando dijo esas palabras. Cuando vi a mi madre dormida, inmediatamente salí de la casa corriendo, sufriendo cambios de clima, noches y lunas diferentes, colores, y todo muy extraño...

De pronto empecé a sentirme diferente, algo cambió...
Y justo cuando quería regresar a casa, no encontré el modo para salir, los árboles, y montañas bloqueaban mi vista.
Me senté en la tierra, y empecé a decir no se que cosas ( Era un dialecto quizás ) Y de pronto, salieron desde el follaje de hojas y troncos un anciano moreno, cabello blanco, plumas, y un vestuario muy parecido al de los tarahumaras. De su mano venía una mujer, con unos grandes ojos que parecían ser lagos inmensos, un vestido muy colorido, hojas en su cabello y una pipa de cristal con marihuana...

Y ellos no me dijeron nada... solo detenían mi regreso a casa.

De pronto el cielo de color rojo y azul, empezó a cubrirse con aves de todas las formas, colores y tamaños
Había: halcones, lechuzas, águilas, cigüeñas, quetzales, palomas y un sin número de aves más. Todas ellas, después de volar por varios minutos en círculos sobre nosotros y hacer combinaciones maravillosas de colores; empezaron a bajar una por una, cruzando un tronco que había en el suelo enfrente de los 2 humanos y de mi.

Mientras iban caminando las aves, escuchaba diferentes sonidos de mi cuerpo...
Escuchaba cuando mi sangre fluía, escuchaba los latidos de mi corazón, escuchaba mis jugos gástricos. Era hermoso, y al mismo tiempo me provocaba mucho temor.

Las aves, parecían estar controladas con la luz de la luna... sus ojos se  tornaron grises
y cuando llegaban ante nosotros, ellas se quitaban una pluma, la más hermosa y larga de sus plumas y las colocaban enfrente del anciano, mientras la joven me hacía una especie de ritual...´Hablaba en un dialecto, susurraba, su voz cambiaba, y me soplaba el cuerpo, y cuando ella hacía eso mi cuerpo desprendía olor a copal...

Cuando la última ave entregó su pluma, el anciano les dio un diamante rojo a las aves...
un diamante no muy grande, y alrededor de el salían cristales de colores.

Cuando las aves se marcharon, el anciano y la joven empezaron a hacer un collar con las plumas. Y le ponían resina que brotaba de los árboles. Cuando terminaron, me dieron el collar y yo les agradecí.
Ellos empezaron a bailar y a hacer ruidos de animales y desaparecieron entre las hojas y los árboles...

El Diablo frecuenta soledades...

Una turbante noche, me di cuenta de que estaba perdida en aquel sitio que provoca orgasmos mentales a quienes logran entrar. Yo lo hice, y casi colapsé en un ataque de epilepsia.


El sitio es lúgubre, unas velas casi derretidas por completo, alumbran el lugar de personas llenas de ideas abismales. En el techo piedras preciosas colgaban, el suelo de terciopelo rojo, paredes y muros tapizados fielmente con seda negra. Un sitio formidable,para los amantes nocturnos.


Las platicas resuenan en mi cerebro como ecos que jamas se irán, sus miradas profundas, están guardadas en mi alma. Sus labios perfumados con heroína eran crueles ante mis ojos.


Decidí sentarme, pues las velas han sido apagadas una por una, por un hombre con una corona de espinas, descalzo y con la espalda ensangrentada.


En cuanto tome asiento, enfrente de mi un escenario fue haciendo su aparición ante la tenue luz de la luna...


Una figura humana masculina, de las más deseables, estaba parado frente a mi, meneando su cuerpo con una magia y sensualidad indescriptibles.


La luz de la luna, se infiltraba en lo más profundo de los ojos de aquel hombre. En ese instante pude saber todo sobre el, y un segundo después lo olvidé.


Sus ojos negros, bailaban en silencio, entre mares de humo que eran provocados por el ritmo de sus manos al frotar las cuerdas de su guitarra.


Al ver eso tuve el deseo sofocante de acariciar su cuerpo, quería saber su vida, quería saber en que parte del cuerpo había cicatrices, quería besarlo.Cuando me decidí a ponerme de pie, sin quitar mi mirada sobre el, el hombre delirante se fue esfumando, se convirtió en polvo galáctico...


Abrí y cerré los ojos, ¡ya no había nada ni nadie a mi alrededor! Solo estaba yo, tirada en una calle fría y vacía de New York. Caminé tomada de la mano de mi amante la noche, anduvimos sin rumbo alguno, le platique mi vida a la noche, solo ella me conoce, ella sabe mis delirios, mis locuras y perversiones.


Me ahogué de demencias