viernes, 21 de octubre de 2011

Cerrando los ojos, todo puede ser observado...

Tengo unas cuantas monedas en mi bolsillo izquierdo, el derecho esta roto. Recuerdo haber visto una vez, estando en mi recamara , que una cochinilla con una hooka, lo rompió. Eso sucedió porque la cochinilla empezó a hablarme una noche de Septiembre, me decía: -Yo soy tú, pero tú no eres yo, ahora dame 5 mil euros- Terminó de hablar y me roció la cara con todo su maldito humo, procediente de ese aparatejo.

Mi única reacción -por lógica- fue pensar, este maldito afán mio de imaginar cosas. Reí por un par de minutos por tal incoherencia en mi imaginación, y ella en busca de sus 5 mil euros se comió la tela de mi bolsillo. Ahora siempre llevo conmigo 5 mil euros para dárselos a alguna maldita cochinilla....

Ahora no estoy en mi cuarto, no se que lugar es este, no se el nombre, no se que tan lejos estoy de casa, no se por que o como llegue aquí....
El sitio es raro, el suelo tiene un aspecto curioso, me recuerda la obra clásica de Salvador Dalí "La Persistencia de la Memoria". Es verdad, hay relojes por doquier, solo que estos no son como la pintura; callados e inmóviles. Aquí los relojes se mueven y emiten un ruido catastrófico. Hay criaturas navegando por los suelos, los planetas parecen correr en el cielo, pasan tan cerca que si das un salto puedes estar en otro planeta... Es hermoso.

No se donde estoy pero me fascina tanta obscenidad. No se de que otro modo decirle a lo que veo. Me parece obsceno que nadie más sea capaz de ver esto.
Los árboles, ¡Que magníficos árboles!. Adquieren formas humanas poco a poco, es ver nacer el alma de la vida. Ahora se ha creado un baile, los árboles bailan y me uno a ellos, me siento un árbol, parezco un árbol... ¡Me convertí en uno! ¡Que deleite!

De pronto todo se fusiona en uno solo. Relojes, animales, aves, suelo, árboles flores. La mezcla esta lista para crear algo nuevo...

Cierro los ojos por unos segundos, y de me dí cuenta de que ya no soy un árbol, dejé ese orgasmo mental atrás. Ahora vuelvo a ser yo, pero estoy al borde de una pirámide al revés, es decir la base queda hacía el cielo, y la punta esta clavada en el suelo. Dentro de mi encontré el equilibrio mental que necesitaba para estar justo en ese sitió...

Alguien apareció delante de mi, y le pregunte su nombre, me dijo Luis y sonrió. Se sentó a mi lado y no hicimos más que fijar nuestra mirada en el espacio exterior. Después llego una chica, lo noté por el tamaño de sus senos, y sin que Luis o yo le preguntáramos su nombre se presento como Maya. Y así poco a poco la pirámide se poblaba de más y más gente, de todas las razas y edades. No solo soy yo contra el mundo...

De pronto, vuelvo a mi recamara....
No hay cochinillas, no hay Dalí, no hay árboles que bailan, no hay cosas moviendose, no hay pirámides al revés, no hay nada, solo yo. ¿Acaso es de nuevo mi imaginación? Ya no tengo ni idea...


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